Travel Diary: Memorias de la Gran Sabana

19:20



Cada aventura trae consigo una nueva experiencia, pero hay aventuras que simplemente cambian la percepción del mundo y te invitan a redescubrir tus objetivos. Este año comienza con un viaje que podría describir como el mejor que tendré en el 2015. Sin hoteles de lujos, ni comodidades. Solo un vehículo, una carpa Xtreme4x4 y las ganas de conocer las maravillas naturales que nos ofrece la Gran Sabana.


La Gran Sabana es un zona mágica al sur de Venezuela ubicada en el estado Bolivar que se extiende hasta la frontera con Brasil y Guyana y pertenece al Parque Nacional Canaima, el más grande del país. El lugar posee paisajes sorprendentes y monumentos naturales únicos en el mundo llamados Tepuyes que en idioma pemón - lengua de los habitantes de la comunidad indigena de la zona- significa "morada de los Dioses".


Antes de comenzar este viaje, mis expectativas eran altas, puesto que luego de ver las referencias al lugar en la película venezolana "La distancia más larga" imaginé un lugar lleno de sorpresas y aventuras. Mis expectativas, mis ganas de aventurarme, un par de botas y mi mochila viajera nos acompañaron a mi novio y a mí en este recorrido que nos hizo conocer más los rincones escondidos del país. Y así fue como desde Caracas hasta Upata adivinábamos cómo se vería el Roraima, qué sentiríamos al entrar al Parque Nacional, cuántos kilómetros nos faltaban para llegar y por qué siempre lo bueno se hace esperar. Esa primera noche pernoctamos en Upata, ya que 14 horas hasta el primer punto de acampar en la Gran Sabana no es tan sencillo de hacer en un día como muchos creen.   Así que descansamos en el hotel Villa Nella (www.posadavillanela.com) para al día siguiente dirigirnos a comenzar de manera formal nuestra aventura. Por motivos de lluvia no pudimos parar en la Piedra de la Virgen, ni el Salto el Danto, sin embargo la Madre Sabana como yo la llamo, nos recibió con un hermoso atardecer que me llenaron de orgullo y felicidad. Antes de llegar al campamento Aponwao, recargamos nuestro auto con gasolina en Kamoiran y nos encontramos con nuestra primera quebrada.



Luego de recargar, nos devolvimos para ir hasta el campamento Aponwao. La verdad es que este fue el único campamento que no me cautivó ya que quienes se encontraban acampando allí hicieron del lugar un espectáculo de autos y una discoteca y sin mencionar la basura dejada por muchos campistas. Motivo por el cuál aprovecho este medio para recordarles que Venezuela solo hay una y que si queremos un cambio debemos comenzar nosotros por generarlo y qué mejor manera de comezar que cuidando nuestros Parques Nacionales y respetando a las comunidades indígenas que allí habitan. Sin embargo, este no fue motivo para que bajara mis expectativas ya que sabía que este viaje no me desilusionaría. A la mañana siguiente nos levantamos bien temprano para ir a tomar agua del río, preparamos sun desayuno de campeones y nos embarcamos en una curiara para conocer el salto Aponwao. Con 108 metros de altura, el Salto Aponwao nos recibió con una fría, pero muy refrescante bienvenida. Este salto, también conocido por la comunidad indígena como Chinak-Merú, es el más grande del sector oriental del parque y atrapa a todo aquel que lo visite.


Luego de regresar al campamento, recogimos todo para seguir conociendo. Sin saber lo dificil que se tornaría la ruta, dos tepuyes -Soropán y Ptari-  que se asomaban a lo lejos de la carretera, nos invitaban a adentrarnos para conocer el pueblo de Kavanayen y seguir nuestro camino hasta el campamento de Karuay. Nuevamente, un atardecer nos acompañó en el trayecto hasta llegar a nuestro punto de acampar.


La suerte esta vez estuvo de nuestro lado. El campamento era para nosotros solos y mientras la noche caía, las estrellas invadían el cielo despejado para mostrarnos constelaciones y galaxias que brillaban junto a una lluvia de estrellas fugaces. Si alguna vez se sintieron insignificantes, nada se compara con estar bajo un manto de cielo estrellado. Esa noche la melodía la entonaban los grillos y sapos al ritmo del río correr. Al día siguiente despertamos descansados y preparados. El señor Guillermo, miembro de la comunidad indígena, junto a su familia, nos llevaron en un viaje de 45 minutos en Curiara por el río Karuay hasta el Salto el Hueso o Epöpa Merú. Allí las aventuras escondidas bajo las piedras y sobre ellas fueron el entretenimiento del día. De regreso a Karuay, pudimos conocer el punto de partida para ir caminando hasta el Salto Ángel. Cansados y con ganas de disfrutar una noche más de ese lugar, decidimos acampar para retomar las vías al día siguiente.




El miércoles por la mañana empacamos todo de nuevo para despedir Karuay y dirigirnos hasta el Paraitepuy de Roraima. Sin embargo, antes de llegar allí, recargamos gasolina nuevamente en Kamoirán y pasamos por el Salto Kama o Kama Merú que está justo a un lado de la carretera.



La vía para llegar hasta allí está igual que deteriorada como la de Karuay, pero incluso así pudimos llegar. Una vez más la Gran Sabana supo como sorprendernos y bajo el atardecer más bello de todos se asomó el Roraima para llenarnos de paz y lágrimas de felicidad plena. Aproveché ese momento para agradecer por tanto y por permitirme vivir en un país lleno de magia. Saqué mi libro y con vista al Roraima esperé hasta que la noche cayera y la cena estuviera servida. Esa noche, las carpas no las abrimos puesto que el Paraitepui brinda un servicio de cabañas y comida muy acogedor. El frío se apoderó de esa noche y no fue sino hasta el día siguiente que mientras desayunábamos el Roraima se despedía de nosotros escondiéndose bajo las nubes.




Subimos de nuevo a nuestros vehículos para hacer unas paradas obligatorias en quebrada Jaspe, única en el mundo por sus superficie de piedra roja; quebrada Pacheco, donde un baño no cae mal y el pueblo de San Francisco de Yuruaní, donde podrán adquirir artesanía y el famoso Kumachi picante hecho con bachacos.




De allí partimos hasta Santa Elena de Uairen donde nos quedaríamos en Villa Fairmont, el único hotel de lujo del que disfrutamos para conocer el pueblo y visitar la línea. Aquí conocimos a sus dueños y compartimos con los locales. La hospitalidad y buen servicio del lugar es válido mencionarlo, ya que si buscan un lugar donde quedarse en Santa Elena no duden en hacer sus reservacones en este lugar. Aquí pasamos dos noches para descansar y aventurarnos al último punto de nuestro viaje.



El Paují es un pueblo a 80 kilómetros de Santa Elena que brinda ríos y quebradas de menor tamaño, pero que cumplen su trabajo de entretener. En esa zona nos quedamos en el campamento Kawaik del señor Mauro y su esposa Elsa; quienes ofrecen comodas cabañas y una zona de camping para las carpas muy especial. Para los amantes del Yoga, el campamento ofrece un lugar muy pacífico y relajante pra practicar y, además, para los amantes de los animales, se pueden observar diferentes tipos de fauna acompañados de los tres perros maravillosos que tienen sus dueños.







Llega el sábado y nuestra aventura llega a su fin, pero si algo comenzó fueron mis ganas de conocer aún más Venezuela, mis ganas de aprender más sobre la comunidad indígena de la zona y mis ganas de volver a planear este viaje para descubrir nuevos lugares.

La Gran Sabana no se conoce en una semana y mucho menos se comprende su belleza y particularidad en ese tiempo., así que seguro vuelvo a pisar las tierras más antiguas del planeta Tierra porque más que un estilo de vida, es un nuevo descubrimiento.



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Each adventure brings with it a new experience, but there are adventures that simply change the perception of the world and invite you to rediscover your objectives. This year starts with a journey that could be described as the best I will have so far in 2015.l Without fancy hotels or amenities. Only one vehicle, a tent and a desire to know the natural wonders offered by the Gran Sabana.



La Gran Sabana is a magical area located in the south of Venezuela in Bolivar state that extends to the border with Brazil and Guyana and belongs to Canaima, the country's largest National Park. The place has amazing landscapes and unique natural monuments in the world called Tepuyes in Pemon language - language of the inhabitants of the indigenous community of the area- means "home of the Gods".

Before this trip, my expectations were high, because after seeing references of the place in "The longest distance", a Venezuelan film, I imagined a place full of surprises and adventures. My expectations, my desire to venture, a pair of boots and my traveling bag escorted to my boyfriend and me in this journey that show us  the country's hidden corners. And so it was that from Caracas to Upata we were guessing how would look the Roraima, what would feel upon entering the National Park, how many miles we were missing to reach and why always good is worth waiting. We spent the first night  in Upata, as 14 hours until the first point of camping in the Gran Sabana is not so easy to do on a day like so many believe. So we rested at Villa Nella in order to head the road next day to formally begin our adventure. Because of the rain, we could not stop at the Stone of the Virgin, and the Salto el Danto, however Sabana Mother, as I call it, received us with a beautiful sunset that filled me with pride and happiness. Before reaching the camp Aponwao, we recharge our car with oil in Kamoiran and we found our first creek.

After recharging, we returned it to go to the camp Aponwao. The truth is that this was the only camp that no captivated me since those who were camping there made the place a car show and a disco and not to mention the garbage left by many campers. Because of these facts, I take this medium to remind you that we only have one Venezuela and that if we want change, we must begin by generating it and what a better way to start than protecting our National Parks and respecting indigenous communities that live there. However, this was no reason for lowered my expectations and I knew this trip would not disappoint me. The next morning we got up very early to go for river water ride, we prepare a breakfast of champions and we boarded a small boat called "Curiara" to meet the Aponwao fall. With 108 meters high, the Aponwao greeted us with a cold, but a very refreshing welcome. This fall, also known by the indigenous community as Chinak-Meru, is the largest of the eastern sector of the park and catch the attention all who visit.

After returning to camp, we gathered around to continue our journey. Without knowing how difficult the path would become two tepuyes -Soropán and Ptari- that loomed in the distance from the road, invited us to enter to know the people of Kavanayen and continue our way to the camp Karuay. Again, a sunset accompanied us on the way to reach our camping spot.

The lucky this time was on our side. The camp was for us alone and while the night fell, the stars invaded the clear sky to show us constellations and galaxies that shone with a shower of shooting stars. If you ever felt insignificant, nothing compares to being under a blanket of starry sky. That night, the melody was singing crickets and frogs to the rhythm of running river. The next day, we wake up rested and ready. Mr. Guillermo, a member of the indigenous community, with his family, took us on a 45 minute Curiara ride by Karuay River to the Bone fall or Epopa Meru. There are adventures hidden under stones and on them that were the entertainment of the day. Back to Karuay, we saw the starting point for walking to the Angel Falls. Tired and eager to enjoy one more night there, we decided to camp to retake the roads the next day.

On Wednesday morning, we packed everything back to fire Karuay and head to the Paraitepuy of Roraima. However, before we get there, we reload fuel at Kamoirán again and went through the Salto Kama or Kama Meru which is just to the side of the road.

The way to get to the Paraitepuy is just as impaired as the Karuay, but even so we could get there. Again the Gran Sabana knew how surprise us and under the most beautiful of all sunsets, the Roraima made me feel with peace and with full tears of happiness. I took the time to thank for so much and for allowing me to live in a country full of magic. I took my book and overlooking the Roraima waited until night fell and dinner was served. That night, the tents were not opened since the Paraitepui provides a service cabins and cozy meal. The cold came over that night and it was not until the next day over breakfast that the Roraima was hiding under the clouds.

We went back to our cars to make some stops on creek Jaspen, a unique one in the world for its red stone surface; Pacheco creek where a shower never killed nobody and in San Francisco de Yuruaní, where you can buy handicrafts and the famous spicy Kumachi made by bachacos.

From there, we went to Santa Elena where we stayed at Villa Fairmont, the only luxury we enjoy, to know the town and visit the line. Here we met the owners and share with the locals. The hospitality and good service of the site is valid to mention. If you are looking for a place to stay in Santa Elena, do not hesitate to make your reservations here. Here, we spent two nights to relax and venture to the last point of our trip.

The Paují is a village 80 kilometers from Santa Elena where rivers and streams are small, but do their job of entertaining. In that area, we were in the camp Kawaik. Mr. Mauro and his wife Elsa offer comfortable cabins and a campground for tents very special. For lovers of Yoga, the camp offers a very peaceful and relaxing place for practice and also for animal lovers, you can see different types of wildlife accompanied by three wonderful dogs.

Saturday comes and our adventure comes to an end, but if something was starting, was my desire to learn even more about Venezuela, my desire to learn more about the indigenous community in the area and my desire to return to plan this journey to discover new places.

La Gran Sabana is not known in a week without letting alone their beauty and uniqueness understood at the time. So I'm sure i'm returning to explore the oldest land on the planet Earth because more than a lifestyle, it's a new discovery.


Información y números // Info and Numbers:

Carpas Xtreme 4x4: +58 4244180606 - +58 4244188725
Posada Villa Nella: www.posadavillanela.com
Campamento Kawait: +58  4147905171 - +58 4147976862










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