Travel Diary: Memorias de la Gran Sabana II

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Muchas veces nos dicen que podemos visitar un lugar una y otra vez y ver y encontrar algo diferente cada vez que lo visitamos. Cada vez que nos aventuramos a un lugar debemos observar y encontrar esos pequeños detalles que nos harán contar nuevas historias. Y eso fue lo que sucedió en este nuevo viaje a la Gran Sabana, donde descubrimos y vivimos nuevas experiencias.

Comenzamos nuestro recorrido bien temprano en la mañana, disfrutamos de la vía y sus encantos. Las cachapas y arepas del Guapetón, la vía de Pinos y los encantos de Puerto Ordaz hasta llegar a Upata donde pernotamos nuevamente en la posada Villanela para emprender una vez más a los secretos y destinos de la Gran Sabana. Este año, quisimos crear un logo que nos identificará cada vez que visitemos nuestro parque que fue proclamado como Parque Nacional en 1962.



Nuestro primer destino al día siguiente fue un lugar que se conoce como la Playita, perfecto para acampar una noche de paso.  Es un área donde el río está sumamente tranquilo y sus alrededores hay arena. Desde este punto se pueden observar toda la cadena de Tepuis Orientales.




En nuestro tercer día, bien temprano en la mañana, nos dirigimos a Santa Elena de Uairen para recargar gasolina, ya que para nuestro próximo destino nos esperaba una gran travesía. Nos adentramos a la vía del Salto K alrededor de las 10 de la mañana y a medida que avanzábamos la trilla se hacía más y más complicada. En lo personal, opino que este viaje debe hacerse con rústicos bien equipados y en buenas condiciones, con mucha paciencia para estudiar los caminos y saber qué se debe hacer y en lo particular, evitar ir con niños ya que es un viaje donde los riesgos de accidentes son altos. Luego de casi 9 horas, una visita a una comunidad indígena, apreciar el paisaje, recorrer en algunas zonas territorio brasileño  y pegar "winche" en algunas zonas muy empinadas, logramos llegar a nuestro destino.



Salto K es uno de los tres saltos más visitados en esta zona, poco se conoce de este salto. Sin embargo, sus alrededores se han visto afectados por la mano humana. Por lo que es recomendable no quemar basura, ni dejar desperdicios. Recordemos que la naturaleza tiene mucha más experiencia e historia que nosotros y que solo somos pasajeros en su vida.



Luego de haber pasado tres días en este salto, nos dirigimos nuevamente a Santa Elena para reparar un caucho, comer y abastecernos de gasolina con el fin de seguir nuestra aventura. Paraitepuy nos esperaba nuevamente, y a medida que nos acercábamos, los tepuis Kukenam y Roraima se despejaban para recibirnos. La sr. María quien atiende la posada nos recibió muy amablemente y nos permitió pasar la noche en una de sus 30 cabañas. Durante toda nuestra estadía los Tepuis se mantuvieron al descubierto, enamorándome una y otra vez. No puedo explicarles la emoción que siento cada vez que siento el poder de estas maravillas de la naturaleza cuando los veo.



Siguiente parada, Chivatoncito. A 15 minutos de la posada de Chivatón se encuentra una zona de camping perfecta para la familia. El dueño del lugar nos dejó tener acceso a la casa, a los baños públicos y a jugar con sus mascotas. Este salto es de los más pequeños de la Gran Sabana, pero su belleza no dejó de impactarnos.



Luego de haber pasado una noche aquí, nos decidimos visitar nuevamente Karuay. La vía hasta esta zona como siempre nos deleitó con su vista al Soropan y Ptari Tepuy. Visitar Karuay tiene para mí de cierta manera un valor sentimental muy grande. Este año, abastecimos a la comunidad de San José de Karuay con ropa, juguetes, gasolina y medicinas. El sr. Miguel fue quien nos atendió este año para llevarnos al Salto el Hueso, en el cual ya habíamos estado. Esta vez visitamos el Salto Karuay, disfrutamos y apreciamos la fauna del lugar. Mágico e increíble, como todo en la Gran Sabana.





Por último, nuestro viaje terminó en la posada Chivatón, donde la Sr. Romelia nos recibió con mucha amabilidad y nos complació con una cena y un desayuno maravilloso.



Definitivamente, los lugares mágicos nunca dejan de sorprender y encontrar cosas y lugares nuevos que te hagan vivir y crear nuevas historias son los lugares que se deben visitar para crecer como personas.

Porque más que un estilo de vida, es una nueva historia para contar.

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Sometimes people tell us that we can visit a place over and over again and see it and find something different each time we visit it. Every time we embark ourselfs to a new adventure, we must observe and find those little details that make us tell new stories. And that's what happened in this new trip to the Gran Sabana where we discovered and lived new experiences.

We started our journey early in the morning, we enjoyed the track and its charms. The cachapas and arepas of el Guapetón, the Pine road and the charms of Puerto Ordaz to reach Upata where we satyed again in Villanela Hotel to start our journey to the secrets and destinations of la Gran Sabana again. This time, we decided to create a logo for our group indicating our visit to this place that becomes a National Park in 1962.

Our first destination the next day was a place known as La Playita, it is perfect for one night camping. It is an area where the river is very quiet and there is sand around. From here, you can see the entire chain of Western Tepuis.

On our third day, early in the morning, we headed to Santa Elena de Uairen to reload gasoline, since for our next destination, we expected a great journey. We started our trip to Salto K around 10am and as we went moving, the road became more and more complicated. Personally, I think that this trip should be with well-equipped rustic and in good conditions, it has to be done with patience in order to study the ways and know what to do and, in particular, avoid going with children as it is a journey where the risks of accidents are very high. After nearly nine hours, a visit to an indigenous community, the enjoyment of the scenery, traveling thorugh some areas of the Brazilian territory and using a "winch" in some very steep areas, we reach to our destination.

Salto K is one of the three falls most popular in this area, little is known about this fall. However, the surrounding area have been affected by the human hand. So it is advisable not to burn trash or leave waste. Remember that nature has much more experience and history and we are just passengers in its life.

After spending three days in this fall, we headed back to Santa Elena to repair a rubber, eat and stock up on gasoline in order to continue our adventure. Paraitepuy was waiting for us again, and as we approached, the Kukenam and Roraima tepuis were cleared to receive us. The Ms. Mary who attends the inn received us very kindly and allowed us to spend the night in one of its 30 cabins. Throughout our stay the Tepuis remained uncovered, while we were falling in love over and over again. I can not explain the emotion I feel every time I feel the power of these natural wonders when I see them.

Next stop, Chivatoncito. 15 minutes from Chivatón is an area perfect for family camping. The owner of the place let us have access to the house, public baths and playing with their pets. This fall is the smallest of the Gran Sabana, but its beauty impacted us.

After spending one night here, we decided to visit again Karuay. The path to this area as always delighted us with his view of the Ptari and Soropan Tepuy. Visiting Karuay has for me in a certain way a huge sentimental value. This year, we stocked up the community of San José de Karuay with clothes, toys, gasoline and medicine. Mr. Miguel was the one who checked us this year to take us to Salto the el Hueso, which we already had seen. This time we visited the Salto Karuay, enjoyed and appreciated the fauna. Magical and amazing, like everything in the Gran Sabana.

Finally, our trip ended in Chivatón inn where Ms. Romelia received us with great kindness and delighted us with a dinner and a wonderful breakfast.

Definitely, magical places never fail to surprise us and finding new places and things that make you live and create new stories are the places that have to be visited to grow as persons.

Becuase more than a lifestyle, it's a new story to tell.











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