Travel Diary: Mérida

21:10


Hace un tiempo leí que muchas veces viajamos por el mundo para encontrar la belleza, sin darnos cuenta que la belleza está en nosotros. Y es que es increíble cómo este territorio llamado Venezuela tiene paisajes hermosos y aún más especial, muy diversos.

En este travel diary no viajamos a una playa, ni a un desierto, mucho menos a una selva o llano. Esta vez elevamos nuestro recorrido a las hermosas tierras andinas de Mérida.



Como en todos nuestros viajes, nos levantamos muy temprano para recorrer kilómetros y atravesar el llano venezolano hasta empezar a subir y llegar al estado Mérida. Caracterizado por un clima frío, un pueblo amable y vistas seductoras, comenzamos a descubrir los secretos de esta zona y empezamos a crear nuestras memorias andinas.



Ese primer día nos detuvimos en el pueblo de Mucuchíes para comer en el Rest. La Toscana, recomendado en la "Guía Valentina Quintero". Nos encantó este lugar porque la comida es excelente y su atención también. 

Seguimos nuestro recorrido para llegar al mágico lugar donde nos quedaríamos en la Mucuy Alta al pie del Parque Nacional Sierra Nevada. 



Al día siguiente nos levantamos bien temprano para empezar a conocer las maravillas del estado Mérida y nos fuimos al Teleférico Mukumbari. Mukumbari significa "lugar donde descansa el sol". Por ser temporada baja, no había mucha gente y  compramos nuestras entradas enseguida a un costo de 5.000 BsF y 50 dólares para los turistas. Salimos de la estación base y sobrepasamos el río Chama y nos elevamos 4765 msnm hasta llegar a la última estación donde observaríamos el Pico Bolívar y el Pico Humbolt.






En todo nuestro recorrido por Mukumbarí observamos lo organizado que era su personal y lo limpia que estaban sus instalaciones. Increíblemente, esto me alegró y me demostró que cuando las cosas se hacen con el corazón, los resultados son mejores de lo que uno espera. 



Luego de pasar una rica velada en este teleférico, visitamos la Heladería Coromoto. Famosa por tener el récord Guinness en sabores de helados y por ofrecer sabores extravagantes. Mi opción fue Ron con Coca Cola. 



El tercer día fue aún más aventurero. Y es que empezamos nuestro paseo por el Mercado Principla de Mérida donde desayunamos comida típica e hicimos algunas compras. Luego de recorrer pasillos de artesanía y comida local, nos fuimos a conocer más de Mérida.



Nuestro siguiente destino era el Pico el Águila. Bien arriba, a 4118 msnm, nos esperaba el monumento al Cóndor, pero como nosotros somos muy curiosos quisimos seguir subiendo hasta que el Páramo nos venció. Rodeados de frailejones y mucha neblina, nos detuvimos admirar ese paisaje tan único que nos rodeaba. 



Muertos de frío y con "mal de Páramo", decidimos bajar para conocer otra atracción de esta vía trasandina. La laguna de Mucubaji nos esperaba con una temperatura de 6 grados donde disfrutamos de la vista, un chocolate caliente y una ventisca helada que nos congelo hasta la nariz.



El día aún no terminaba, y nos fuimos de nuevo hasta arriba para conocer el famoso observatorio. Durante todo nuestro recorrido, aprendimos sobre el funcionamiento de los cuatro telescopios que forman esta cadena de cúpulas y nos informamos sobre cómo y para qué trabajan. Esta es, definitivamente, una visita que vale la pena hacer.




Nos quedaba un último día para explorar los encantos de Mérida y quisimos dedicarlo a conocer el Bosque de Pinos del Parque Nacional Sierra Nevada. Muy cerca de nuestra cabaña estaba la entrada, y mientras subíamos encantados viendo las cosechas de los locales, entramos al Parque y disfrutamos de una hermosa velada donde los pinos fijos en la tierra bailaban en el aire. Es un lugar mágico y relajante. 



Quisimos explorar un poco más de la gastronomía andina y nos paramos a las afueras de Tabay vía la capital de Mérida en un restaurante muy humilde, pero acogedor. Juan Chocolate es un pequeño local abierto atendido por su dueña y sus hijas. Muy amables y llenas de alegría nos brindaron una experiencia culinaria magnífica. 



Nuestro viaje culminó, pero quedamos enamorados de cómo su gente se esfuerza, no sólo por ofrecer lo mejor, sino también por demostrar que son un pueblo emprendedor lleno de orgullo por su tierra. Tierras que enamoran en cada kilómetro recorrido y que te envuelven a medida que subes más y más por sus vías. 

Como dice la leyenda, Caribay esta vez no tocó a las cinco Águilas blancas y por ende no nevó. La suerte no estuvo de nuestro lado esta vez, pero es un motivo más para volver a la tierra del frío.

Porque más que un estilo de vida, Mérida fue una experiencia mágica.

Por cierto, a propósito del #RETORIPPEDJEANS de la comunidad de bloggers @fashionbloggersvzla (http://www.fashionbloggersvenezuela.com), aproveche de armar varios atuendos para este viaje combinando mis jeans con franelas de @CriolloAdventure. 






While ago I read that sometimes we travel the world to find beauty, without realizing that beauty is in us. And it is incredible how this territory called Venezuela has beautiful landscapes and even more special, very diverse.

In this travel diary we didn't travel to a beach, nor to a desert, much less to a jungle or plain. This time we raised our route to the beautiful lands of Merida.

As in all our trips, we got up very early to travel miles and cross the Venezuelan plain until we started to climb and reach the state of Merida. Characterized by a cold weather, friendly villagers and seductive views, we began to discover the secrets of this area and began to create our memories of Los Andes.

That first day we stopped in the village of Mucuchíes to eat at the Rest. Toscana, recommended in the "Guide Valentina Quintero". We loved this place because the food is excellent and their attention too.

We continue our journey to reach the magical place where we would stay in the Mucuy Alta at the foot of the Sierra Nevada National Park.

The next day we got up very early to begin our jpurney through the wonders of Mérida state and we went to the Mukumbari Cable Car. Mukumbari means "place where the sun rests". For being a low season, there were not many people and we bought our tickets right away at a cost of 5,000 BsF or 50 dollars for tourists. We leave the base station and we surpass the river Chama while we went 4765 msnm yup until we arrived at the last station where we observed the Pico Bolivar and the Humbolt Peak.

Throughout our tour of Mukumbarí we observed how organized the staff was and how clean their facilities were. Incredibly, this made me happy and showed me that when things are done with the heart, the results are better than one expects.

After spending a rich evening in this cable car, we visited the Coromoto Heladería. Famous for having the Guinness record in flavors of ice cream and for offering extravagant flavors. My choice was Ron with Coca Cola.

The third day was even more adventurous. And we started our walk through the Main Market of Mérida where we ate typical food and did some shopping. After touring through craft aisles and local food, we went to know more about Merida.

Our next destination was Pico el Águila. Up ahead, at 4118 meters above sea level, we awaited the monument to the Condor, but because we are very curious, we wanted to keep going up until the Paramo defeated us. Surrounded by frailejones and a lot of fog, we stopped to admire that unique landscape that surrounded us.

Dead of cold and feeling sick because of the altittude, we decided to go down to know another attraction of this route. The kettle of Mucubaji was waiting for us with a temperature of 6 degrees where we enjoyed the view, a hot chocolate and a frozen blizzard that freezed up our noses.

The day was not over yet, and we went up again to meet the famous observatory. Throughout our tour, we learned about the operation of the four telescopes that form this chain of domes and we informed ourselves on how and for what they work. This is definitely worth a visit.

We had one last day to explore the charms of Merida and we wanted to dedicate it to know the Pine Forest of the Sierra Nevada National Park. Very close to our hut was the entrance, and as we went up enchanted watching the crops of the locals, we entered the Park and enjoyed a beautiful evening where the pines fixed on the ground danced in the air. It is a magical and relaxing place.

We wanted to explore a little more of Andean cuisine and we stopped outside Tabay via the capital of Merida in a very humble but cozy restaurant. Juan Chocolate is a small open place served by its owner and her daughters. Very friendly and full of joy, they provided us with a magnificent dining experience.

Our journey culminated, but we fell in love with how their people strive, not only to offer the best, but also to prove that they are an enterprising people full of pride for their land. Lands that fall in love in each kilometer traveled and that envelop you as you climb more and more by its tracks.

As the legend says, Caribay this time did not touch the five White Eagles and therefore did not snow. Luck was not on our side this time, but it is another reason to return to the land of the cold.

Because more than a lifestyle, Merida was a magical experience.

By the way, this month challenge in he bloggers community @fashionbloggersvzla (http://www.fashionbloggersvenezuela.com) was #RETORIPPEDJEANS, and I took advantage of this travel to create several outfits by combining my jeans with @CriolloAdventure shirts.













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