Travel Diary: Choroní, Venezuela

13:39


Hay destinos que nos sorprenden más de lo que creemos que lo harán, lugares mágicos llenos de gente asombrosa que trabaja con el corazón y así fue Choroní. Muchos me habían hablado de Choroní y sus alrededores, muchos me comentaban y me preguntaban por qué no había ido aún. No habíamos tenido la oportunidad de visitar un lugar lleno de aprendizajes y sorpresas, pero como dicen "lo bueno se hizo esperar" y en esta publicación les hablaré de un viaje lleno de experiencias increíbles.




Choroní es un paraíso caribeño ubicado en el estado Aragua, Venezuela. Es un lugar que esconde secretos y atracciones. Para llegar atravesamos el Parque Nacional Henri Pittier, serpenteamos la montaña de forma cuidadosa y prudente por sus vías llenas de curvas y a medida que nos acercábamos veíamos más y más cascadas de ríos. Llegamos al pueblo y empezamos a sentir ese sabor caribeño de sus locales, ya que en cada esquina se escuchaba música y se sentía la alegría de sus locales.



Nos hospedamos en Casa Bequevé, donde nos recibieron con un cóctel de bienvenida y una cena deliciosa. Su anfitriona Yuresky Tovar, es una chica encantadora, preocupada por su comunidad con habilidad para las artes cinematográficas que trabaja para recibir turistas y para mantener a Choroní y a la biodiversidad que allí se encuentra. Allí también conocimos a Lucas, un peludo que la misma anfitriona adoptó y es considerado el rey de la posada. La verdad si buscan un lugar donde quedarse, les recomiendo que contacten Casa Bequevé.



En nuestro primer día de aventuras, decidimos conocer Playa Grande, llamada así por ser una extensión de playa de muchos kilómetros encerrada entre dos montañas llena de palmeras. El agua era color turquesa y el ambiente muy relajante. Allí pudimos conocer al señor Ricardo Sánchez, un local que perdió la vista a los 48 años, pero que desarrolló sus otros sentidos y aprendió a trabajar con sus manos para hacer artesanía. También conocimos a un chileno, quien con mucha dedicación trabaja con alambre haciendo collares y otras artesanías, su meta es viajar de nuevo hasta Chile en auto con su esposa e hija, venezolanas las dos. Conocimos a Carlos, un chico trabajador y simpático que se encarga de alegrar a los turistas que llegan.  Además, aprendimos que en esta playa, las tortugas marinas hacen sus nidos y son protegidas por el grupo Tortugas Marinas de Choroní liderado por Marco Caputo. Por lo que es importante ver por donde caminamos y dónde nos colocamos.





Esa misma tarde, recorrimos el pueblo y nos encontramos con diferentes artes hechos por sus locales. Comimos oblea y paseamos por las calles de Choroní.



De vuelta al hotel, nos esperaba otra cena y una rica velada al lado del río donde repasamos todo lo que habíamos aprendido ese día.



Al siguiente día, tomamos un peñero en el puerto que fue manejado por Felix Abreu, un lanchero/pescador que trabaja arduamente para llevar sustento a su familia. Durante el recorrido, encontramos un tajalí. Este es un pescado con muchos nutrientes y de muy buena calidad que puede ser consumido. Aunque su pesca y distribución a mercados internacionales está regulada por las autoridades, los locales nos comentaron que es muy delicioso y puede ser consumido en el país.



Llegamos a Cepe, la primera playa. Allí disfrutamos de más aguas turquesas, vimos pescadores en su labor, y disfrutamos del paisaje. 



Luego nos fuimos a Chuao, esta playa es muy reconocida y aunque no nos dio tiempo de hacer la ruta del cacao, pudimos almorzar y conocer que allí el turismo tiene mucha vida.



Regresamos al hotel, tomamos nuestras cosas y emprendimos de nuevo el viaje a la capital para volver a casa y nos dimos cuenta, que desde la chica de la posada, hasta el señor de las obleas, el que te vende manualidades, el lanchero y el chico que te atiende en la playa, todos parecen tener un motivo para sonreír y una historia que contar. Es un pueblo de gente amable, de gente trabajadora. Un pueblo con muchos destinos para descubrir y explorar. Un pueblo lleno de una gastronomía muy particular y sabores que definen al Caribe. Un pueblo donde están dispuestos a aprender técnicas para mejorar sus servicios y que creen en el turismo como forma de economía. Con una arquitectura colonial que enamora y maravilla a sus visitantes. Así es Choroní y lo mejor de todo es que no conocimos todo lo que necesitábamos conocer y eso, pues eso solo nos da una excusa para volver.

Porque más que un estilo de vida, es un viaje que aún falta por descubrir.



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There are destinations that surprise us more than we think that they will, there are magical places full of amazing people who work with the heart and that was Choroní. A lot of people told me about Choroní and its surroundings. We had not had the opportunity to visit a place full of learnings and surprises, but as some people say "the good was made to wait" and in this publication I will tell you about a trip full of incredible experiences.

Choroní is a Caribbean paradise located in Aragua state, Venezuela. It is a place that hides secrets and attractions. We went across the Henri Pittier National Park, we wound the mountain carefully and prudently along its winding paths and as we were approaching to our destination, we saw more and more waterfalls of rivers. We arrived at the town and we began to feel that Caribbean flavor of its locals, since in each corner music was heard and the joy of its citizens was felt.

We stayed at Casa Bequevé, where we were greeted with a welcome cocktail and a delicious dinner. Her hostess, Yuresky Tovar, is a charming girl, concerned about her community with skill for the film arts that works to receive tourists and to keep Choroni and the biodiversity there. There, we also met Lucas, a dog that the same host adopted and it is considered the king of the place. The truth is that if you are looking for a place to stay, I recommend that you contact Casa Bequevé.



On our first day of adventure, we decided to go to Playa Grande, named for being an extension of beach of many kilometers enclosed between two mountains and full of palm trees. The water was turquoise and the atmosphere was very relaxing. There, we were able to meet Mr. Ricardo Sanchez, a local who lost his sight at age 48, but who developed his other senses and learned to work with his hands to make handicrafts. We also met a Chilean, who with great dedication works with wire making necklaces and other crafts, his goal is to travel back to Chile in car with his wife and daughter, who both are Venezuelans. We met Carlos, a hardworking and friendly guy who takes care of the arriving tourists. In addition, we learned that on this beach, sea turtles make their nests and are protected by the Tortugas Marinas de Choroní group led by Marco Caputo. So it is important to see where we walk and where we stand.

That afternoon, we walked around the town and found different arts made by its locals. We ate wafer and walked the streets of Choroni.

Back at the hotel, we enjoyed for another dinner and a rich evening by the river where we reviewed everything we had learned that day.

The next day, we took a peñero (a little boat) in the port that was handled by Felix Abreu, a boatman / fisherman who works hard to support his family. During the tour, we find a tajalí. This is a fish with many nutrients and ofa  very good quality that can be consumed. Despite the fact that their fishing and distribution to international markets is regulated by the authorities, the locasl told us that it is very delicious and can be consumed in the country.

We arrived at Cepe, the first beach. There, we enjoyed more turquoise waters, we saw fishermen in their work, and enjoyed the scenery.

Then we went to Chuao, this beach is very well known and although we did not have time to do the cocoa route, we were able to have lunch and to know that there, tourism has a lot of life.



We returned to the hotel, took our things and started again the trip to the capital to return home and we realized, that everybody seem to have a reason to smile and a story to tell. It is a town of kind people, of working people. A village with many destinations to discover and explore. A town full of a very special gastronomy and flavors that define the Caribbean. A town where they are willing to learn techniques to improve their services and believe in tourism as a form of economy. With a colonial architecture that enchants and marvels its visitors. This is Choroni and the best of all is that we did not know everything we needed to know and that, that only gives us an excuse to go back.


Because more than a lifestyle, it is a journey that we need to discover.

Bikini: @blackout_swimwear

Casa Bequevé: https://www.instagram.com/posadabequeve/









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